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Crónica desmembrada

Corría el año 1983 en una Zipaquirá fría donde los cucarrones pululaban durante el mes de mayo y llenaban las botellas de gaseosa desocupadas de los niños que apostaban a ver quien cogía más. Como inocentes jugaban golosa en la calle y se asustaban con el rumor de que un toro Cebú andaba suelto por las calles.

Esta historia que está por leer querido amigo, sobrepasa lo grotesco y va aun mas allá de una película de mentirosa ficción y horror. Además puede rayar en lo amarillista y hasta vulgar, pero es definitivamente cierta.


El relato comienza en el año 1983, en una esquina donde existió alguna vez una carnicería y al otro lado un potrero donde se construían las ciudades de hierro más peligrosas y desbaratadas de este municipio.

Allí, también se levantaban las carpas de algunos pequeños circos de paso, llenos de payasos desteñidos y animales desnutridos. 


Esa pequeña casa esquinera de ventanas insignificantes, albergaba en el piso de su cocina los despojos de un cuerpo desmembrado.



Aun hoy día las luces de la calle, en esa esquina son escasas y tenues. En el piso del cruce el mismo policía acostado.
Puedo aun imaginar lo que la gente contaba entonces… dos desconocidos embriagados no solo por el licor en una cocina con bombillo de chichería… Lleno de ira y pelusa uno se abalanza sobre el otro y le propina un golpe certero de maseta en la cabeza, luego de enterarse por boca de su victima que deseaba perdidamente casarse con su hija.

El muy animal se acaba de enterar que aman a su hija con la misma pasión y los celos inmediatamente le llenaron el corazón de cochambre. Luego de ver el piso cubierto de escarlata desbarata la estufa de carbón convirtiéndola en cajón y panteón.

Este tipo abusaba de su propia hija y además con sobornos la convierte también en cómplice.

Al pasar mas o menos un año del funesto episodio la conciencia de la amante del incestuoso a través de una llamada telefónica da fin a la bufonada de sus vidas, que luego aparece en la primera página de un diario amarillista en el que se resaltada en rojo el titular "Zipaquirá".

Esta vieja historia acompaña hoy día a un video que hay en la Web donde un par de salvajes decapitan a machete a otro.

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